29 abril, 2012

Alguien como yo

¡Hace tanto que no escribo!¡Qué cambiado está blog! Y qué cambiada estoy yo... o no. Bueno sí, escribo cuando me pasa algo, y hoy sí, hoy me pasa algo. 
A veces es inevitable querer que las cosas sean diferentes. A veces necesitamos un cambio. A veces queremos, a veces pensamos, a veces deseamos, a veces soñamos. Es una lástima que... yo hace muchos años que vengo soñando. Soñando Locuras. Soñando cosas que nunca van a suceder. Y lo peor de todo, es que no sueño con poder volar, o con tener mucha plata, o pelotudeces semejantes. Sueño cosas posibles, cosas comunes, cosas simples. Pero no... todo es demasiado para mí. 
No estoy menospreciando lo que tengo. Si fuera así, no habría pasado tanto tiempo desde que escribí la última vez. No, amo lo que tengo, y estoy agradecidísima. Pero alguna vez, una sola, una mínima vez, me gustaría sentirme bien con quién soy. Quererme un poco. Pensar en mí y sentirme orgullosa. Pero no. Tener un autoestima fuerte no es para mí. Hice todo lo posible, pero cada día que pasa me detesto más. Y me deprimo, y lloro, y no puedo contárselo a nadie. Porque nadie entendería.
Me estreso, me salen manchas en la cara, y obviamente, me siento peor.
Jaja, ¿un psicólogo? sí, no vendría mal.
De cualquier forma no creo que cambie nada. Las cosas siempre están igual. Una y otra vez vuelvo a caer. 
Cuidate, querete, ojito. OGT.

No hay comentarios:

Publicar un comentario