24 octubre, 2011

¿vasta o basta?


Tal vez no debería escribir. No siempre tengo que decir todo. De hecho no lo hago. No digo todo. No digo nada. Mentira. Digo algunas cosas. Cosas que no puedo contener. Esto que estoy escribiendo, ¿es imposible contenerlo? no, no lo es. En realidad no lo sé, pero de cualquier forma ya estoy escribiendo, y pienso borrar absolutamente nada. A veces me agarran ataques. Estoy un poco loca, ¿sabés? ¿no sabés? bueno, ahora sí. Suelo tener ataques de celos, de nervios, de tristeza, de alegría, de energía, de paja (pensé en escribirlo de otra manera, pero no, se dice así: paja), y a veces tengo ataques de soledad.
Creo que todos sabemos cómo es un ataque de celos. No hace falta describir demasiado. Lo que aclaro es que no sufro estos ataques solo por personas por las que me siento atraída o despiertan algún tipo de sentimiento amoroso en mí. Suelo sentir celos de todo el mundo. Sí, soy extremadamente celosa. Pero la base de este problema es mi inseguridad. Soy celosa porque soy insegura. Y dudo mucho. Y me aferro mucho. Y... y... bah. "Son todos míos."
Si me agarran ataques de nervios es porque no estoy bien, y entonces se acerca una caída depresiva que dura aproximadamente dos o tres días. Sí, así de ciclotímica soy, ¿y qué? no hay que tener siempre la mejor cara. Cuando esto sucede suelo escribir mucho más. Me hago un bien a mi misma, si no acumulo malos momentos, que luego culminan en depresiones que duran más o son más profundas. Entonces sí, vamos a decir las cosas como son. Me hace bien deprimirme, porque me ayuda a entender ciertas sensaciones que sin atravesar ese proceso, no entendería.
Los ataques de tristeza no los englobo dentro de lo mismo, porque no es lo mismo estar deprimido que triste. A los ataques de tristeza los asemejaría más con la nostalgia. Soy muy nostálgica, ¿sabés? mínimos recuerdos de mínimas situaciones me hacen llorar. Y quiero volver el tiempo atrás. No se puede, lo sé, y eso me pone todavía más triste. Pero creo que mis ataques de tristeza mantienen mi lado sentimental tan frágil. Lo cual a veces me juega en contra, y sin embargo me encanta.
Mis ataques de alegría los soporto hasta cierto punto. Hay veces que no me aguanto. Es decir, de vez en cuando me gusta estar eufórica porque es entonces cuando puedo descargar esos ataques de energía, pero llega un punto que mi sensibilidad no lo aguanta. La alegría deja ver solo eso: alegría. Y lo demás no importa. Y eso no me gusta. Cuando estoy así no puedo demostrar otra cosa más allá de estar feliz. Y eso me molesta. No corre por nosotros un solo sentimiento.
Mis ataques de paja no tienen explicación. Además, en caso de que hubiera explicación, me daría paja escribirla.
Y los ataques de soledad, puntualmente, son bastante extraños. Pueden darse en mí de dos formas.
1. Se van todos, no quiero ver a nadie: esto sucede cuando sufro un pico de histeria (no, pará, todo el tiempo no) y me satura la gente, la verborragia, el ruido, los excesos y el intercambio de opiniones. Amo estar con gente y hablar, escuchar música, tomar, etc. Pero hay veces que siento que si sigo no puedo hablar conmigo misma, y eso me molesta porque soy un poco lenta y necesito pensar las cosas varias veces. No, otra mentira. Pienso las cosas demasiado poco. No, más mentiras. Pienso mucho, y termino haciendo todo lo contrario. Ahí está. Entonces pienso al pedo. Y al pedo son esos momentos de soledad, pero necesarios.
2. Nadie: los peores momentos. Me persigo, me vuelvo loca. Y empiezo a sentir que no hay nadie. No tengo a nadie. "Y al llegar a la Plaza de Mayo me dio por llorar, y me puse a gritar dónde estas" Se me vino a la cabeza esa canción. Estos momentos son horribles. Creo que la culpa es mía. Tengo muchas cosas malas y me rechazo a mí misma. No lo hablo con la gente porque todo el mundo te dice la misma frase insulsa y sin sentido: "si no te querés vos, ¿cómo te va a querer otro?" Comprendan, yo me quiero, de vez en cuando me quiero. Pero es difícil estar bien con alguien que tiene la culpa de todo lo malo que te pasó, o sea, yo.
¿Y entonces qué pasa? la pregunta del millón. Le hablo a soledad, y le digo ¿VASTA O BASTA? Basta soledad, no sirve de nada. Vasta soledad, me hunde.
El resto del tiempo soy... ¿cómo se dice? normal. Sí, eso. Soy normal. Todo esto, creo yo, le pasa a todo el mundo. Pero a mí me gusta escribirlo. A veces ni yo entiendo lo que escribo, pero me gusta igual. Y además, no sé. Así, qué sé yo.

¿Y sabés qué? Amo mi vida.


"Todo lo bueno dura poco si no, no es bueno, eso al menos dicen, y yo estoy muy solo pero no pienso cambiar"

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